Si sois judokas, da igual el nivel que tengáis, estoy seguro de que alguna vez os habéis encontrado con ideas equivocadas sobre el judo.

Y si no practicáis judo, probablemente también tengáis alguna de estas creencias en la cabeza… sin saberlo.

Durante muchos años, el cine, la televisión y la falta de conocimiento han creado una imagen muy distorsionada de lo que realmente es el judo. Yo mismo, cuando empecé con apenas cinco años, pensaba que iba a dar puñetazos y patadas como en las películas.

Nada más lejos de la realidad.

En este artículo quiero compartir con vosotros 5 mitos muy comunes sobre el judo y desmontarlos desde mi experiencia personal dentro del tatami.

Mito 1: El judo es solo tirar a gente por los aires

Es cierto que cuando vemos vídeos de competición en redes sociales, muchas veces aparecen proyecciones espectaculares. Personas volando, técnicas muy visuales, ippon tras ippon.

Pero el judo no es solo eso.

Detrás de cada proyección hay agarre, desequilibrio, control, timing, técnica, visualización y toma de decisiones. Además, el judo va mucho más allá de la competición: existe una etiqueta, unos protocolos, unos valores y una filosofía que forman parte del día a día del judoka.

El judo no es solo lo que se ve en un reel de 15 segundos.

Mito 2: El judo es un deporte violento

Este es uno de los mitos que más me sorprende cuando lo leo, sobre todo en redes sociales.

En el judo, tanto en entrenamiento como en competición, el respeto está siempre por delante. Cada combate empieza y termina con un saludo. No se busca hacer daño al otro, sino proyectar con control.

Si comparo el judo con otros deportes de contacto, la diferencia es clara: el objetivo del judo no es dañar, sino dominar técnicamente al oponente respetando unas normas y unos valores muy marcados.

Por eso, desde mi experiencia, el judo no es un arte marcial violento.

El judo no es solo lo que se ve en un reel de 15 segundos.

Mito 3: El judo es solo para niños o gente joven

Es verdad que el judo se practica mucho como actividad extraescolar, y eso ha creado la idea de que es “un deporte para niños”.

Nada más lejos de la realidad.

He entrenado en muchos clubes distintos y he conocido personas que empezaron judo con 40, 50 e incluso más de 60 años. El judo se puede practicar a cualquier edad, adaptando la intensidad y los objetivos.

Nunca es tarde para ponerse un judogi.

Mito 4: Para hacer judo hay que estar muy fuerte

Otro mito clásico.

En el judo, la fuerza no es la herramienta principal, es solo un recurso más. La base del judo es aprovechar la fuerza del oponente para proyectarlo con la mínima energía posible.

Un judoka más pequeño y experimentado puede vencer perfectamente a uno más grande y fuerte si sabe usar bien la técnica, el desequilibrio y el timing.

La técnica vence a la fuerza mal usada.

Mito 5: El cinturón negro lo sabe todo

Existe la creencia de que al llegar al cinturón negro uno ya es un experto absoluto.

La realidad es justo la contraria.

El cinturón negro no es el final del camino, es el verdadero inicio del aprendizaje. Da igual el dan o los años de experiencia: todo judoka sigue aprendiendo constantemente.

Personalmente, sigo aprendiendo de compañeros con cinturones distintos al mío. Porque en el judo, cualquiera puede enseñaros algo si mantenéis la humildad y la mente abierta.

Reflexión final

Estos mitos sobre el judo siguen existiendo, pero lo bueno es que cada uno de ellos es una oportunidad para explicar qué es realmente este arte marcial.

El judo es un ecosistema enorme, lleno de valores, aprendizaje continuo y crecimiento personal. Y eso es, precisamente, lo que lo hace tan especial.

Si sois judokas, seguro que os habéis reconocido en alguno de estos puntos. Y si no lo sois, espero que este artículo os haya ayudado a entender mejor el verdadero espíritu del judo.

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