Bienvenido a un nuevo episodio —y reflexión— de Reflexiones de un Judoka.
Soy Alex, y este es un espacio donde intento explorar el Judo más allá del tatami, más allá de la técnica y del resultado. Hoy quiero detenerme en un aspecto que suele pasar desapercibido en el entrenamiento, pero que para mí es clave en la práctica del Judo: la visualización.
El Judo no es solo físico
Cuando pensamos en mejorar en Judo, casi siempre pensamos en entrenar más: más repeticiones, más randori, más fuerza, más resistencia.
Pero el Judo no es solo cuerpo. Hay una parte mental —silenciosa, invisible— que influye mucho más de lo que creemos en cómo nos movemos, cómo reaccionamos y cómo competimos.
Ahí es donde entra la visualización.
¿Qué es realmente la visualización?
Visualizar no es fantasear ni “pensar en ganar”. Visualizar es imaginar una acción antes de ejecutarla, con todo el detalle posible.
Antes de un combate, de un examen o incluso de una clase normal, visualizar significa anticipar mentalmente:
- El agarre inicial.
- El desplazamiento.
- El desequilibrio.
- La entrada.
- La proyección.
No es solo ver el resultado final, sino ver todo el proceso, paso a paso. Como si fuera una película en la que tú eres el protagonista y ejecutas la técnica de forma fluida, sin tensión innecesaria.
Por qué la visualización funciona
La visualización ayuda a:
- Reducir el miedo y los bloqueos.
- Disminuir la inseguridad.
- Entrar al tatami con una mente más calmada.
- Aumentar la sensación de control.
Cuando ya has “hecho” la técnica muchas veces en tu mente, tu cuerpo llega más preparado. No es algo mágico, es entrenamiento mental.
Este trabajo interior está muy ligado a conceptos del Budō como:
- Mushin, la mente libre de ruido.
- Zanshin, la atención plena y continua.
Estados que no aparecen por casualidad, sino que se entrenan.
Visualización y práctica: dos caras de lo mismo
Eso sí, conviene dejar algo claro.
La visualización no sustituye al entrenamiento físico. Lo prepara.
- La práctica sin visualización se queda incompleta.
- La visualización sin práctica no sirve de nada.
Cuando ambas se combinan, el Judo cambia. No solo en el rendimiento, sino en la forma de vivirlo.
Una invitación sencilla
Si nunca lo has probado, te propongo algo muy simple.
En tu próxima clase, examen o combate:
- Antes de salir al tatami.
- Antes de agarrar.
- Antes de entrar en técnica.
Cierra los ojos unos segundos.
Visualiza lo que quieres hacer.
Luego hazlo.
Y observa cómo cambia tu Judo.