El Judo es un deporte olímpico. Tiene más de un siglo de historia. Posee una profundidad técnica, filosófica y educativa enorme.

Y aun así, si miramos alrededor —redes sociales, podcasts, academias, contenido online— da la sensación de que el Judo se ve menos que el Brazilian Jiu-Jitsu (BJJ).

Esta reflexión no va de comparar qué arte marcial es mejor o peor. Va de observar qué cosas se están haciendo bien en el BJJ… y qué puede aprender el Judo sin perder su esencia.

Más visibilidad no significa mejor, pero sí más presencia

Si buscas contenido en internet, especialmente en habla inglesa, encontrarás:

  • Muchos podcasts de BJJ.
  • Canales de YouTube muy activos.
  • Creadores mostrando su día a día.
  • Academias con una imagen muy cuidada.

En cambio, el Judo —a pesar de su historia y prestigio— aparece menos en ese tipo de espacios. La pregunta no es “¿por qué?” desde el reproche, sino desde la curiosidad.

Tras observarlo durante un tiempo, hay cuatro puntos clave que creo que explican esta diferencia.

1. La profesionalización de las academias

Una de las cosas que más llama la atención en el BJJ es el nivel de profesionalización de muchas academias.

  • Instalaciones cuidadas.
  • Imagen clara.
  • Comunicación coherente.
  • Proyecto tratado como algo serio y sostenible.

Y aquí suele aparecer un miedo muy común en el mundo del Judo:

“Si profesionalizo mi club, pierdo los valores.”

Nada más lejos de la realidad.

Profesionalizar no es “hacer dinero sin alma”. Es hacer sostenible un proyecto, cuidar el espacio, el material, el tiempo y a las personas.

Se puede —y se debe— encontrar el equilibrio entre:

  • Valores marciales.
  • Educación.
  • Y sostenibilidad del club.

En el BJJ esto se ha entendido bastante bien. En el Judo aún cuesta.

2. Adultos que empiezan desde cero

Otro punto clave es la cantidad de adultos que empiezan BJJ sin experiencia previa.

En Judo también ocurre, y cada vez más, pero sigue siendo menos habitual.

¿Por qué?

Una de las barreras más claras es el miedo a las caídas y a las proyecciones. Desde fuera, el Judo se percibe como algo duro, peligroso o “solo para jóvenes”.

Nada más lejos de la realidad.

En Judo:

  • Lo primero que se aprende es a caer.
  • La progresión es gradual.
  • La seguridad es parte del método.

Pero si esto no se comunica bien, la percepción no cambia.

El BJJ, al desarrollarse más en el suelo, elimina esa barrera inicial del “volar por los aires”, y eso facilita que personas de 40, 50 o incluso 60 años se animen a probar.

Aquí el Judo tiene un reto claro: explicar mejor cómo se enseña y para quién es realmente.

3. Presencia digital y formación online

El BJJ ha apostado fuerte por el contenido digital:

  • Canales educativos.
  • Podcasts.
  • Cursos online.
  • Academias virtuales.

Durante años se ha pensado que un arte marcial no se puede enseñar online. Pero eso es solo una parte de la historia.

El Judo no es solo técnica:

  • Es concepto.
  • Es filosofía.
  • Es comprensión del movimiento.
  • Es pedagogía.

Todo eso sí se puede transmitir online, y el BJJ lo ha demostrado muy bien.

En el Judo están apareciendo cada vez más creadores de calidad, pero todavía hay mucho margen de crecimiento.

4. Narrativa personal y procesos reales

Este punto es especialmente interesante.

En el BJJ abundan los contenidos del tipo:

  • “Empiezo desde cero con 35 años”.
  • “Mi progreso durante un año”.
  • “Lo que he aprendido entrenando siendo adulto”.

Eso conecta muchísimo con la gente.

Ver a alguien normal, con trabajo, familia y limitaciones, progresar poco a poco, rompe miedos y genera motivación.

En el Judo este tipo de narrativa es menos común, y sin embargo encaja perfectamente con sus valores.

El proceso, el camino, el aprendizaje constante… Eso también es Judo.

Reflexión final: aprender sin perder la esencia

Nada de esto va de copiar al BJJ. Va de observar, aprender y adaptar.

El Judo tiene:

  • Profundidad técnica.
  • Filosofía.
  • Valores.
  • Carácter educativo.

Pero necesita:

  • Comunicar mejor.
  • Abrirse más al adulto principiante.
  • Cuidar su presencia digital.
  • Mostrar procesos reales, no solo resultados.

Este podcast y este proyecto nacen precisamente con esa intención: mostrar el Judo más allá del tatami, más allá de la competición y más allá del cliché.

Porque quien prueba el Judo, casi siempre se queda.

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