Bienvenidos a un nuevo episodio de Reflexiones de un Judoka.

Hoy quiero compartir con vosotros una idea que, aunque está presente en cada entrenamiento, muchas veces pasamos por alto: el Judo no solo fortalece el cuerpo… también fortalece la mente.

Y, de hecho, cuanto más avanzamos, más evidente se vuelve.

Cuando empiezas Judo, todo es físico… hasta que descubres lo otro

Todos empezamos igual: aprendiendo a caer, entendiendo cómo agarrar, practicando nuestras primeras técnicas, repitiendo uchi komi tras uchi komi hasta que los movimientos empiezan a parecer familiares.

Es normal. Al principio, lo físico ocupa toda nuestra atención.

Pero en algún momento —y cada uno lo descubre a su tiempo— entendemos que el verdadero cambio no está solo en las piernas, la postura o los brazos, sino en lo que ocurre dentro de la cabeza.

Cómo respiramos.
Cómo observamos.
Cómo reaccionamos.
Cómo gestionamos la presión, los nervios o el miedo.

El Judo, sin darnos cuenta, nos va moldeando desde dentro.

1. La mente va antes que la técnica

En el tatami, la primera reacción nunca es técnica: es mental.

Antes de actuar, respiras.
Antes de mover, observas.
Y solo entonces decides.

Lo vemos en el randori, pero también en cada uchi komi. Quien se acelera pierde equilibrio, pierde timing, pierde claridad. Siempre me gusta decir algo que he comprobado una y otra vez:

Antes de controlar al oponente, tienes que controlarte a ti mismo.

Y ese control empieza siempre por la respiración.

2. El “entrenamiento invisible”: caer, ajustar y aprender

Hay una parte del Judo que nadie ve, pero que todos vivimos: ese ciclo interminable de caer, levantarse, ajustar y aprender.

Es un patrón que se repite toda la vida. A veces la técnica no sale, a veces nos proyectan diez veces seguidas, a veces la frustración aparece… pero ahí está la enseñanza.

Si no aprendemos de cada caída, repetiremos el mismo error una y otra vez.

Por eso el Judo nos pide paciencia.
Nos pide humildad.
Nos pide observar.

Incluso la repetición constante —los uchi komis— es una forma de entrenar la mente: interiorizar, aceptar el proceso, entender que mejorar requiere tiempo.

Kuzushi.
Tsukuri.
Kake.

Tres palabras que podrían llenar un episodio entero… pero que también representan ese camino de mejorar paso a paso.

3. El equilibrio entre cuerpo y mente

La técnica sin calma no sirve. Y la mente sin práctica tampoco.

A veces estamos en forma, llevamos semanas entrenando bien, pero ese día nada sale. Ocurre porque nos falta foco. Otras veces tenemos una mentalidad fuerte, pero el cuerpo está cansado o mal preparado.

El equilibrio entre ambos es lo que convierte a un judoka en un judoka completo.

Y lo más bonito es que ese equilibrio se traslada fuera del dojo: al trabajo, a los estudios, a los conflictos del día a día. Respirar, parar, observar… y después actuar.

Funciona dentro del tatami, pero también en la vida.

Tres ideas que quiero que os llevéis

Si tuviera que resumir todo en tres puntos, serían estos:

  1. El Judo fortalece tanto el cuerpo como la mente. Y cuanto más entrenas, más evidente se vuelve.
  2. Cada caída enseña. Siempre. Un examen, una competición o un simple entrenamiento.
  3. Levantarte forma carácter. Ese proceso constante de caerse y levantarse te hace más fuerte por dentro.

El verdadero progreso no está solo en dominar una técnica… sino en aprender a dominarte a ti mismo.

Espero que estas reflexiones os ayuden a ver el Judo desde otra perspectiva, más interna, más consciente y más completa.

Si queréis apoyar este proyecto, podéis:

  • Valorar con 5 estrellas el podcast en Spotify o Apple Podcast.
  • Suscribiros al canal de YouTube.
  • O compartir este episodio con otros judokas.

Todo esto me ayuda muchísimo a que más personas descubran Reflexiones de un Judoka.

Nos vemos en el próximo episodio.

¡Gracias por estar ahí!

Deja un comentario

reflexionesdeunjudoka.com
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Puedes revisar nuestra política de privacidad y cookies.